Leo, lejos de casa, los periódicos vascos, y algunos españoles,
en Internet. Y me entero de la noticia bomba, el scoop que llamaba
hace más de medio siglo, el mito del periodismo que tan ácidamente
deshacía en su novela del mismo nombre un antiguo alumno de Oxford
y corresponsal en el extranjero, Evelyn Waugh. En efecto, en el País
Vasco ETA ha declarado una tregua y las esperanzas de llegar a una solución
negociada al conflicto - no creo que haga falta especificar qué conflicto
- se han encendido en la población. Todo eso me provoca esta reflexión,
siempre desde la - en este caso no necesariamente nostálgica - lejanía,
que, si bien se mira, no lo es tanto.
No voy a entrar - Dios me libre - en las razones últimas de la cuestión
política, ni en intentar siquiera explicar el alcance del fenómeno.
Otros, profesionales y aficionados, lo están haciendo ya. Ésta
es sólo una reflexión, desde luego personal e intransferible,
y, claro está, parcial y subjetiva, acerca del comportamiento de
los medios sobre este tema puntual y, al hilo de ello, una reflexión
que se pretende más global.
Curiosamente, entré en Internet advertido por un anuncio, que se
adelantó desde luego al de los medios vascos y españoles,
de la BBC. La periodista Orla Guerin, que ya estuvo entre nosotros el pasado
año con motivo del asesinato de Miguel Ángel Blanco, aseguró
en la cadena oficial británica que ETA iba a ofrecer una tregua.
Días después, el anuncio se producía efectivamente
y era, obviamente, recogido por todos los demás medios. Guerin, por
cierto irlandesa, no ha ofrecido más detalles acerca de sus fuentes.
Resulta cuando menos sorprendente que los propios medios vascos, que a menudo
alardean de buenos y fiables contactos, hayan carecido en general de una
visión previa, y que esas fuentes hayan preferido un medio extranjero
para dar la primera noticia.
Por otra parte, los medios británicos no han ofrecido sino informaciones
muy esporádicas, al inicio del anuncio del alto el fuego, y comparaciones
con el caso irlandés. En el fondo, parece que es lo que ya dijo Blair
hace unos meses al presidente Aznar, cuando se alcanzó el acuerdo
de Stormont en plenas vacaciones españoles del premier británico:
aunque la cuestión de Irlanda pueda servir de referencia, ellos interpretan
que el caso irlandés y el vasco son diferentes y que, a la postre,
el problema de Euskadi y España es competencia de Euskadi y España.
Al menos, cierro así mi primera reflexión, los medios vascos
- algunos medios vascos - han publicado algún reportaje breve acerca
del acierto de Orla Guerin. Algo es algo.
Segunda reflexión: si todo el periodismo actual, en la teoría
separado - según la usanza anglosajona - entre información
y opinión, story y comment, es en la práctica
una gran crónica en que se mezcla información, interpretación
y opinión - más o menos encubierta; ya lo decía Josep
Pla, "es mucho más difícl describir que opinar, infinitamente
más, en vista de lo cual todo el mundo opina" -, a partir de
la tregua todo es una información de estilo imparcial, neutro
y objetivo. Grandes mitos del periodismo que no son sino un refugio
retórico - el relato en tercera persona, declaraciones entrecomilladas,
ausencia de adjetivos - que están ya cayendo y que se hacen patentes,
precisamente, en momentos en que las informaciones se vuelven comprometidas.
Algún reportaje, eso sí retrospectivo, nos avisaba en el periodismo
vasco y español con el mensaje "ya lo decía yo"
(o "ya lo decíamos nosotros") de que lo de la tregua era
una crónica anunciada. Pero, en realidad (y esto, insisto, es una
opiniòn personal), parece que el periodismo consiste fundamentalmente
en dar noticias puntuales, fragmentadas, que pintan la realidad como un
rompecabezas. No siempre las prisas inherentes a la profesión justifican
una total falta de previsión y de visión de conjunto a
priori; a posteriori, claro, es fácil explicar hasta el
hundimiento del Titanic o la caída de la bolsa de Wall Street.
Así las cosas, la interpretación se ha vuelto a refugiar en
las páginas de opinión. Sobre la responsabilidad de los forjadores
de opinión de los medios de comunicación ya ha hablado mucho
mejor de lo que pueda hacer yo, en un artículo publicado en algunos
diarios vascos las primeras semanas tras el anuncio de tregua, Gurutz Jauregi.
Curiosamente, en época de elecciones el periodismo croniquero, que
mezcla información y opinión (a veces muy festiva, tal vez
para quitar hierro al asunto), ha vuelto a la palestra periodística.
Los redactores se sienten ahí, de nuevo, cómodos. Nada de
información, por supuesto, de lo que se esté cociendo o negociando
debajo. Eso, en esta democracia que a veces más parece un residuo
del despotismo ilustrado ( algo del estilo de "déme usted su
voto, y déjeme en paz hacer lo que me dé la gana, y no me
pida explicaciones, yo ya sé lo que me hago"), nos está
vedado. A cambio de no darnos información (ésa sí que
está blindada), y pretender que no la pidamos, nos dan espectáculo,
toda una feria de vanidades.
No descubro nada, por mi parte, si digo que el periodismo está
en crisis. Probablemente lo esté desde su mismo nacimiento, pero
nunca como ahora, en un mundo dominado por la tecnología y la rapidez,
se ha hecho esa crisis tan evidente. O, al menos, nunca como ahora nos la
han revelado tan notoria los intelectuales. Yo sólo quiero añadir,
como tercera y última conclusión, la general y casi universalmente
aplicable, estas palabras de Anthony Smith, que traduzco más o menos:
"El reportero ha sido entrenado como si supiese con certeza, como si
el mundo fuese cognoscible, como si no tuviese ninguna duda. Hay una certeza
en la circunstancia y una certeza en el decir". Y añade: "
La crisis a que me refiero es una crisis que resulta de la incapacidad del
periodismo contemporáneo para asumir los tabús y las verdades
que le conciernen.Como cualquier otra profesión, el periodismo está
encumbrado en sus propias técnicas, lealtades y aspiraciones abandonadas,
y como ellas no es sino una serie de improvisaciones ninguna de las cuales
es más real que cualquier otra". A esa crisis, en definitiva,
me estaba también yo refiriendo aquí.
Javier Díaz Noci, presidente de la sección de
Medios de Comunicación de Eusko Ikaskuntza y Basque Visiting Fellow
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