La producción de libros en
euskara ha conocido un significativo crecimiento
en los últimos veinte años, ya que de publicar
cien libros al año, hemos pasado a los 1100
anuales. Una de las causas de esta evolución,
aunque no la única, es la literatura infantil y
juvenil. Según revelan los datos, en los
últimos años se publican unos 250-300 libros
para niños y jóvenes (con arreglo a los datos
de 1996, son un 26% de lo publicado).Ni qué
decir tiene que este crecimiento ha generado
grandes cambios en la literatura. Por una parte,
y como se ha puesto de manifiesto, un incremento
cuantitativo; pero más importante aún es la
evolución, riqueza y variedad que ha tenido
lugar en los temas, técnicas y estilos. Y todo
eso en un ámbito literario muy nuevo. Siendo la
literatura infantil y juvenil (LIJ) un fenómeno
muy reciente a nivel mundial, en el caso del
euskara los primeros trabajos literarios (fuera
del didactismo y del propósito educador) los
encontramos en la década de los 60, y la LIJ
vasca moderna arranca entre 1981-84.
Dentro de esa evolución son destacables tres
principales escritores: Bernardo Atxaga, Mariasun
Landa y Anjel Lertxundi. El primero y el último
son dos de los principales escritores de la
literatura de los adultos, mientras que la
segunda ha realizado importantes aportaciones en
al LIJ vasca.
Al analizar la situación presente no debemos
olvidar cuál es nuestro pasado y cuáles son las
carencias actuales. A pesar de que publiquemos
traducciones de textos clásicos, colecciones de
trabajos recogidos en el folclore u obras de
algunos extraordinarios escritores
internacionales, es increíble el trabajo que
aún nos queda por hacer: la publicación de
numerosas libros de aventuras del siglo XIX, una
antología de los cuentos de Webster para los
niños, u obras de los escritores Sendack,
Tolkien, L.F. Baum, por citar algunos escritores
del presente siglo que aún no han sido
traducidos al euskara.
No obstante, junto a estas lagunas hallamos
cientos de obras escritas y traducidas
últimamente. Así, además de obras de
Stevenson, Swift, Perrault, Carroll, Nöstlinger,
Dahl, Härtling o Lindgren, tenemos la extensa
obra de M. Landa, J.K. Igerabide, P. Zubizarreta,
X. Mendiguren, K. Santisteban, etc. Y es en esa
labor de creación donde se han producido los
mayores cambios a los que antes he hecho
alusión. La obra Txan fantasma (1984) trajo a
nuestras letras el realismo crítico y el final
no feliz; con ella se produjo una pequeña
revolución en nuestra literatura, que
posteriormente Txiliku, P. Zubizarreta, M. Lopez
Gaseni, X. Mendiguren y otros muchos
profundizarían y ampliarían. A pesar de que la
literatura tradicional tenga gran fuerza en la
LIJ vasca actual-ahí están varios textos de
toque humorístico (Pernando Amezketarra,
Txerrama errudun, Lazkao txiki, Murtxanteko
lapurrak,...) o la recuperación de antiguos
trabajos (Kontu zaharrak, Peru eta Marixe, las
secciones Axut y Euskal Leiendak,...) -, entre
nosotros predominan las obras sobre realismo
crítico. La literatura de los últimos años se
ha erigido en torno a temas como la ecología,
los problemas familiares, la militarización, los
problemas internos, el paro, la libertad y el
amor.
Gracias al incremento de la cantidad y a la
riqueza temática, también el nivel literario ha
subido en algunas obras. Entre las 40-50
novedades creativas que cada año se publican,
hay media docena (algo más del 10%) de muy buena
calidad, equiparable a las obras publicadas a
nivel internacional. Y una de nuestras metas es
precisamente ésa: dar a conocer en el exterior
nuestros textos de calidad. Tan sólo unos pocos
han sido ya publicados en otras lenguas (varios
trabajos de M. Landa y B. Atxaga, alguno que otro
de P. Zubizarreta, J.K. Igerabide, X. Mendiguren
o K. Santisteban,...), pero más que por una
política literaria, debido a su trabajo o el de
las editoriales estatales.
Nuestro mercado, su dimensión y
características, tienen una gran influencia en
el desequilibrio entre los géneros (un 98% es
narrativa) y en la dependencia que mostramos en
los álbumes de colores de los niños pequeños
(apenas los hay hechos por
ilustradores-escritores vascos, y los existentes
son de hace mucho tiempo). Por otra parte,
tampoco es muy buena la situación del periodismo
de revistas. Tras el cierre en marzo de 1998 de
Xirrixta y Kometa, tan sólo quedan dos, y ambas
están dirigidas a jóvenes de edad comprendida
entre los 8 y 12 años.
Con lo cual la situación no es mala, dado que
se publican varios trabajos en euskara, algunos
de gran calidad; pero tampoco es demasiado buena,
porque año tras año tenemos las mismas
carencias y necesidades, que perdurarán mientras
únicamente se atenga a los criterios del
mercado.
Por último, necesitamos la crítica firme - a
llegar a todo el público - para poder analizar
las 250-300 obras que se publican anualmente y
fijar los criterios para los miles de libros que
están en el mercado. Algunos trabajos están ya
finalizados, pero aún queda mucho por hacer.
Será completamente necesario para difundir los
trabajos literarios de calidad en los próximos
años. Y es que este ámbito literario, cada vez
más cuidado, necesita todo eso y más.
Xabier Etxaniz
Fotografía: Aitor Bayo/Euskal Kultura Gaur. Liburuaren mundua (Joan Mari Torrealdai) |