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El objetivo de este trabajo es mostrar
la utilidad de los modelos de programación lineal de gestión
de rutas como herramienta aportadora de información en
la toma de decisiones de carácter estratégico y
táctico en el ámbito logístico de las empresas
del sector conservero en Navarra.
La elección del sector
conservero en Navarra como campo de aplicación se determinó
en dos etapas. En primer lugar, se decidió que el ámbito
geográfico y sectorial debía estar acotado al de
la industria conservera de Navarra, ya que se trata de una industria
característica y relevante de la economía navarra,
y la ausencia de estudios de este tipo en el sector. En cuanto
que este trabajo se ha realizado en un entorno sectorial y geográfico
concreto, hay aspectos que no se pueden generalizar a otros ámbitos.
En este sentido, nos encontramos ante una industria que está
sufriendo una serie de cambios en el entorno (nuevos hábitos
alimenticios, irrupción de las grandes superficies, entrada
en la Unión Europea y aumento en las importaciones de
conservas de espárrago y pimiento), los cuales están
actuando como acicates para su transformación en un doble
sentido: cierre de un número importante de empresas de
tamaño pequeño y abandono progresivo de las conservas
tradicionales frente al apogeo de nuevos productos.
El trabajo de investigación
desarrollado en esta memoria nos ha permitido conocer la evolución
y situación actual del sector conservero en Navarra, y
la tipología de empresas que forman esta industria. Sin
embargo, el objeto principal de este trabajo no es estudiar este
sector de forma general, sino centrarnos en la gestión
de las actividades de aprovisionamiento y distribución
y, más concretamente, en mostrar la información
que se puede obtener para mejorar dichas actividades a través
del desarrollo y aplicación de modelos de programación
lineal de gestión de rutas. Para ello, hemos desarrollado
un estudio de casos exploratorio centrado en tres empresas. El
trabajo realizado en estas sociedades no sólo nos ha permitido
obtener resultados individuales, sino que, junto al estudio de
casos descriptivo, consistente en la realización de entrevistas
personales con directivos de veinte empresas, se ha podido determinar
qué aspectos relacionados con las empresas del sector
conservero en Navarra propician que la aplicación de modelos
basados en técnicas cuantitativas sea más eficiente.
La elección de las tres
empresas como integrantes del estudio de casos exploratorio responde
al objetivo de abarcar los escenarios más representativos
en la gestión de las actividades diarias del transporte
de aprovisionamiento y distribución. De este modo, los
tres escenarios elegidos han sido los siguientes: (1) gestión
de rutas del área de distribución con transporte
propio, (2) gestión de rutas del área de distribución
con transporte ajeno, y (3) gestión de rutas de forma
conjunta en las áreas de aprovisionamiento y distribución
con transporte propio. El hecho de trabajar en empresas y escenarios
diferentes nos ha permitido determinar, por un lado, qué
tipo de información general se puede obtener en este tipo
de trabajo y, por otro, la influencia de los aspectos particulares
de cada empresa al determinar el carácter de la investigación
a realizar.
Respecto a los datos e información
que aportan los modelos de programación de rutas, hay
que destacar, en primer lugar, que la obtención de información
no se reduce a la fase de aplicación, sino a cada una
que va desde la obtención de datos hasta la elaboración
de medidas concretas que mejoren la situación de la empresa.
En cuanto al proceso de recopilación de datos, la elaboración
de los modelos obliga a conocer todas las partidas de coste que
influyen en la gestión de rutas. En este sentido, no sólo
hay que determinar su cuantía global, sino sus componentes
variables y fijas, y aquellas que tienen un componente diferencial
en la gestión de rutas (ej.: costes distintos según
el chófer elegido). También hay que obtener datos
asociados a las distancias entre las localidades a visitar cada
jornada, bien sean centros de aprovisionamiento o distribución.
Mientras los primeros datos son de carácter interno, los
segundos hay que conseguirlos a través de aplicaciones
informáticas (ej.: Auto Route Express). La importancia
de estos datos radica en la posibilidad de conocer la estructura
de costes asociada a la gestión de rutas, la cual representa,
en la mayor parte de los casos, un dato nuevo para las empresas.
En cuanto a la elaboración
del modelo, la definición de las variables de decisión,
la función objetivo y las restricciones implica conocer
las relaciones entre cada una de las partidas de coste y los
factores limitativos que influyen en la gestión de rutas
(restricciones de capacidad, limitaciones horarias, regímenes
salariales,...). La implantación del modelo nos permite
comparar en un intervalo temporal determinado, los costes asociados
al modelo y los incurridos en la empresa, lo cual nos da una
primera información, dadas las restricciones existentes,
del grado de eficiencia de la gestión manual de rutas.
Por último, la información más interesante
proviene del análisis de los resultados del modelo, los
cuales se plasman en consejos para mejorar aspectos tácticos
y estratégicos de las empresas, tales como los siguientes:
wAspectos tácticos: pautas generales de comportamiento en la gestión
de rutas, eliminación de restricciones específicas
(ej.: combinaciones infactibles chóferes-vehículos),
transformación de costes fijos en variables (ej.: cambios
en los regímenes salariales), importancia de la posibilidad
de coordinar el transporte de aprovisionamiento y distribución
en un mismo viaje.
wAspectos estratégicos: estructuración de la flota de
transporte, cambios en las políticas de distribución
y aprovisionamiento, posibilidad de crear almacenes de depósito,
comparación de los costes de las agencias con los del
transporte propio.
Por último, hay que destacar
una aportación relevante para las empresas: la cuestión
metodológica. Así, la principal utilidad de
los modelos diseñados se basa, tanto en los resultados
obtenidos, como en que su elaboración obliga a la empresa
a conocer y analizar cada una de las partidas de los costes de
transporte de las empresas (costes fijos, costes variables, costes
asociados a los choferes y a los vehículos,...), y a tener
en cuenta de forma conjunta todas las restricciones asociadas
a estas actividades (ventanas de tiempo, evitar ciclos, restricciones
de flujo,...). La resolución de problemas en una empresa
donde rige la visión integrada de las actividades se debe
realizar analizando de forma global todos los elementos que influyen
en la decisión a tomar. De este modo, la elaboración
de modelos representa una herramienta que puede y debe ser utilizada
de forma habitual en las empresas.
La cuestión metodológica
sirve de nexo de unión con una cuestión que es
importante aclarar, y qué radica en determinar cómo
deben utilizar las empresas esta información. Ante todo,
hay que destacar que estos datos son, ante todo, información
útil para tomar decisiones, lo cual no quiere decir que
sea la única existente. De hecho, en la gestión
de rutas, hay numerosos factores que no se pueden incluir en
un modelo y que influyen de forma decisiva en las decisiones
a tomar. Ejemplos de este tipo son el carácter de los
choferes, su disponibilidad a realizar viajes largos, su pericia,
el estado de los vehículos, características concretas
de los proveedores/distribuidores, los efectos de implantar un
régimen salarial u otro,... Por tanto, estos modelos deben
ser vistos como un complemento a los factores que no se pueden
incluir en el modelo y que, junto a la experiencia personal de
los gestores, conforman el total de elementos que se deben tener
en cuenta al diseñar las rutas, y cuya principal característica
es la integración de todos los factores que influyen en
esta decisión. Antonio Alfaro Tanco, profesor visitante de la Universidad
Carlos III de Madrid |