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La práctica del pastoreo en el
País Vasco es antiquísima. Probablemente
desde el neolítico, los vascos supieron aprovechar el
paso de las estaciones para trasladar su ganado desde los pastos
de la costa, en invierno, a los de altura, en primavera y verano,
en una práctica anual de pequeñas trashumancias
que ha llegado hasta nuestros días.
Esta tradición nos ha
legado fundamentalmente tres cosas:
- Una oveja, la latxa, rústica, perfectamente
adaptada al medio, resistente, buena aprovechadora de pastos
generalmente mediocres que produce una leche de alta calidad
aunque, hasta fecha muy reciente, en pequeñas cantidades.
- Un medio natural, comformado por esa rotación
estacional que ha determinado el paisaje actual de los pastos
de altura, situados en las sierras de Aralar, Urbasa, Aitzgorri,
Entzia, Gorbea, Opakua, etc..., que en principio dieron nombre
a los quesos elaborados en las viejas cabañas de pastor.
- Un queso, el que ahora llamamos Idiazabal, después
de haber llegado a la convicción de que las pequeñas
variaciones en los sistemas de elaboración no alteraban
la esencia de un queso único, queso de leche cruda, cuajo
natural, prensado, que puede ahumarse o no, según los
casos, y que debe curarse durante un mímimo de tres meses.
Por cierto, resulta escandaloso
que partiendo de un medio tan natural y tradicional, se cuestione
el uso de la leche cruda en la elaboración de quesos artesanos.
Para hacer un queso de leche pasteurizada nos podíamos
ahorrar todos los pasos, laboriosos y caros,
que determinan la calidad y el origen específico de nuestro
queso: la misma oveja, o el medio natural que ovejas y pastores
han ayudado a definir desde la noche de los tiempos.
En los comienzos de la Denominación
de Origen (1988), ese entorno estaba compuesto por no más
de 500 pastores, de los que 100 elaboraban queso con la leche
de su propia explotación, más media docena de pequeñas
queserías artesanales, ha sufrido en los últimos
tiempos una evolución lógica provocada por unos
cambios que el sector va, poco a poco, asimilando:
- En primer lugar, un cambio
tecnológico en el amplio sentido de la palabra. Existe
una mayor presión selectiva sobre la oveja, a la que en
otros tiempos apenas se le había pedido poco más
que sobreviviera y tuviera un corderito. Además del uso
de la inseminación artificial se ha erradicado la brucelosis
y la tuberculosis que eran endemias ampliamente extendidas. La
alimentación ha mejorado, la producción ha crecido
y el control sobre la calidad del queso, cuya elboración
se ha beneficiado de equipos modernos (acero inoxidable) y de
un mejor conocimiento de sus parámetros fisicoquímicos.
- En segundo lugar, la creación
de la Denominación de Origen Idiazabal, que nació
el año 1988, ha sido un catalizador de los cambios que
el sector tenía, en cualquier caso, que asimilar: ha establecido
un verdadero mercado de la leche y el queso, cuyo precio se ha
revalorizado, y ha captado nuevos consumidores hacia un producto
de alto nivel gastronómico. Con sus apenas 1.200Tns. de
queso elaborado , sigue y seguirá siendo por mucho tiempo,
un producto básicamente para el mercado local del que
se ha erradicado la imitación y el fraude.
En este devenir en el que han
intervenido diversos factores para que el queso Idiazabal esté
considerado uno de los grandes quesos de oveja, es imprescindible
destacar un pueblo ORDIZIA- Villafranca de Oria-.
Esta Villa fundada en 1256, cuya
feria, consustancial a su nacimiento, es reconocida como privilegio
por Dª Juana, "La Loca" en el año 1512,
ha sido una gran impulsora de este maravilloso producto lácteo.
Su
concurso de setiembre, cuya primera alusión histórica
data del año1904, ha sido un referente importante del
queso Idiazabal. A partir de 1962 el Ayuntamiento asume la responsabilidad
de su organización y en 1974 se redacta un reglamento
con las bases del mismo. Hoy en día, el concurso y su
subasta son uno de los escaparates que han dado a conocer el
Idiazabal allende las fronteras.
En la actualidad, se puede afirmar,
con un margen de error, que existen unos 800 pastores, de los
que 250 elaboran queso con leche de su propia explotación,
se producen más o menos 10.000.000 de litros de leche
y se elaboran 1.800 Tns de queso. De todos los datos expuestos,
La Denominación de Origen Idiazabal controla 700 productores
de leche, 6.200.000 litros de leche y 1.200 Tns de queso, más
90 queserías artesanales y 4 industriales. Gracias al
extraordinario trabajo de la Denominación, el Idiazabal
se ha convertido en pocos años en un producto reconocido
y de gran calidad. Lentamente los pastores se van incorporando
a dicho organismo, con lo que esto supone de control y garantía
para los consumidores.
En definitiva, se ha puesto al
día un producto del que se han respetado todas las señales
de identidad que determinan su calidad y su diferenciación:
la oveja latxa, los pastos, la leche cruda, el cuajo natural,
el ahumado. Una puesta en valor de lo esencial para ofrecérselo
a una sociedad deseosa de proteger el medioambiente pero también
de consumir un producto natural de alta calidad.
José Luis Lasa, Cofradía del Queso de Idiazabal,
con la colaboración de la Denominación de Origen
Idiazabal
Fotografías: La primera pertenece a la página web
de los productos "Elvira" |