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Desde
el nacimiento de Eusko Ikaskuntza las investigaciones antropológicas
y arqueológicas cobraron gran importancia entre nosotros.
No en vano entre los pioneros de la misma se encontraban, entre
otros, T. de Aranzadi y J. M. de Barandiaran. Ellos fueron quienes
elevaron estas disciplinas, en nuestra tierra, a un rango científico
que anteriormente no tenían. Formaron además discípulos,
que muy ampliados en número por la presencia actual de
la Universidad entre nosotros, así como de entidades comola
Sociedad de Ciencias Aranzadi, continúan aquella labor.
Es absolutamente
natural, por tanto, que en el presente Congreso de la Sociedad,
de carácter global, estas disciplinas estén presentes,
constituyendo una de las 6 secciones del mismo.
Hemos dado
a nuestra Sección el título de Un futuro para nuestro
pasado, queriendo con ello reflejar las tendencias presentes y
las innovaciones en el campo de la Antropología y del Patrimonio
Cultural.
Hemos
incluido en primer lugar al Patrimonio Cultural. Desde la Prehistoria
hasta a actualidad las sociedades humanas han producido una serie
de bienes materiales e inmateriales, parte de los cuales han llegado
hasta nosotros, constituyendo una herencia que denominamos Patrimonio
Cultural. En el mundo occidental se ha convenido que este legado,
que cada generación debe administrar, debe transmitirse
a las siguientes generaciones.
El Patrimonio
Arqueológico es una parte del Patrimonio Cultural, caracterizado
por requerir una metodología precisa -la Arqueología-
para su extacción y estudio y por tener la consideración
de bien público. Este Patrimonio puede dar la impresión
de ser consistente y duradero, habida cuenta de su permanencia
a lo largo de los siglos y milenios. Nada más lejano a
la realidad. Hoy, ante los avatares de la vida moderna, se nos
muestra sumamente débil y perecedero. De hecho se están
perdiendo importantes retazos del mismo delante de nuestros ojos.
Con frecuencia es la misma Administración, o sectores de
la misma, carentes de sensibilidad, los que lo ponen en grave
peligro.
Dice
Andrea Carandini que el Pasado, fuente de variedad y de curiosidad,
hace diversa nuestra vida y nos saca agradablemente de nuestros
hábitos. La historia forma parte de nuestro equilibrio
mental.... Si el cerebro, para funcionar, tiene necesidad de recuerdos,
(nuestra tierra), nuestras ciudades deben preservar a cualquier
precio un espacio para esa memoria. La destrucción de los
recuerdos es el Alzheimer.
Estamos pues ante una herencia maravillosa que deberíamos
poner al margen de la avidez tácnica y de las gentes sin
sensibilidad. Oigamos la voz de una persona muy homenajeada en
nuestro pueblo, pero poco seguida en este pensamiento.
"Es preciso -decía- que los organismos oficiales se
interesen por la protección y conservación de los
monumentos prehistóricos, preciosos archivos, que guardan
las reliquias de un pueblo, únicos restos que nos transmiten
los ecos de una cultura hace tiempo desaparecida. Hay que asegurar
la protección de tales monumentos, reglamentar el acceso
a ellos y velar por su metódica exploración y por
el destino de sus productos". No basta conservar. Hay que
conservar para su conocimiento y disfrute.
Los jóvenes, más sensibles con frecuencia que los
mayores, pueden ayudarnos a conservar esa herencia, que no es
nuestra sino de ellos y de sus descendientes.
Dentro
del campo de la antropología hemos incidido en campos nuevos.
La diversidad genética de las poblaciones humanas se describe
actualmente mediante el ADN. Con él nos acercamos a la
reconstrucción de la historia de estas poblaciones. Al
poder analizar hoy el ADN a partir de restos fósiles, podemos
conocer mejor algunas características de las poblaciones
del pasado. Los datos que de estos análisis se derivan
deben ser interpretados en un marco interdisciplinar, junto con
la prehistoria, dataciones, lingüística etc.. para
integrar mejor los conocimientos antropológicos.
Insistimos
también en los métodos modernos utilizados por la
Arqueología para un mejor conocimiento de nuestro pasado.
De esta forma queremos mostrar a nuestros jóvenes universitarios
los caminos por donde se mueven actualmente estas disciplinas,
a fin de que puedan ellos ir utilizándolos en las investigaciones
que proyectan iniciar.
Jesús
Altuna, Sociedad de Ciencias Aranzadi y Responsable de la sección
1 del Congreso |