Aloria y la romanización en los valles cantábricos de Álava
Juan José Cepeda

La excavación arqueológica llevada a cabo en el yacimiento de Aloria nos muestra cómo era un enclave rural romano en las tierras más septentrionales de Álava. La comarca del Alto Nervión, abierta hacia los valles cantábricos vizcaínos, ha sido hasta la fecha una de las zonas menos conocidas para la arqueología histórica. Por ello, se ha preparado una exposición y en ella puede apreciar el visitante una visión integradora de los restos materiales de época romana allí existentes.

El lugar

El yacimiento de Aloria (Amurrio) ocupa una amplia terraza fluvial, en el entorno natural del valle de Orduña, en el límite de las provincias de Álava y Bizkaia. La elección del lugar, en una zona prácticamente llana, tuvo que ver con las buenas condiciones que ofrecía para la explotación combinada de los recursos agropecuarios, tal como revela la naturaleza de los hallazgos producidos en el transcurso de la excavación y la propia funcionalidad de los recintos exhumados.

La evidencia más antigua de una ocupación estable se remonta a los siglos II/ I a.C. En ese momento tenemos constancia de la existencia de al menos un fondo de cabaña de planta oval y varios lienzos de muros muy alterados que discurren bajo los cimientos de las edificaciones romanas de época imperial. Las cerámicas y objetos metálicos asociados a estas primeras estructuras encajan dentro de la cultura material propia de la segunda Edad del Hierro, que se mantuvo con pocos cambios entre las poblaciones indígenas hasta su plena incorporación en el Imperio Romano.

La romanización

En el transcurso del siglo I d.C. el yacimiento conoce una profunda transformación. Se inicia entonces la construcción de todo un conjunto de dependencias de trazado ortogonal que sirven para crear un establecimiento de tipo rural, destinado a tareas productivas. En total se ha identificado una docena de recintos, dispuestos en torno a un camino pavimentado con cantos. Se trata de establos, almacenes y un taller de forja.

En la edificación se utilizó una técnica que combinaba el uso de la piedra, el barro y la madera. La piedra se utiliza en los zócalos, sobre los que se levantaban las paredes de tapial y adobe. Las cubiertas -de material vegetal, reforzado con delgadas lajas calizas- apoyaban normalmente en pies derechos de madera.

Durante la excavación se ha podido recuperar un abundante lote de objetos de uso cotidiano. Se trata de fragmentos cerámicos de terra sigillata hispánica procedente del Valle del Ebro, cerámica común de origen regional, objetos sobre hueso y piedra, y elementos metálicos utilizados en la vestimenta y en las labores productivas. También se ha localizado un importante número de monedas, entre ellas dos depósitos de sestercios y denarios, perdidos entre mediados del siglo II e inicios del siglo III d.C. Todo ello nos permite comprobar cómo las gentes del lugar participaban en gran medida de los elementos culturales característicos de las poblaciones provinciales romanas.

Actividades económicas

La ganadería era una de las actividades fundamentales realizadas en el lugar. Las gentes que lo frecuentaban desempeñaron además otras tareas productivas, como el trabajo del hierro, que llegaba seguramente en un estado de semielaboración. Entre los recintos identificados hay dos, dispuestos de forma contigua, que sirvieron para este fin. En su interior aparece abundante escoria de hierro junto a los restos de varios hogares y pequeños hornos utilizados para el afinado y forja del metal. Es bastante probable que parte al menos de los herrajes hallados en el yacimiento haya sido elaborada in situ.

Tras un período de abandono que comprende la mayor parte del siglo III d.C., el yacimiento fue de nuevo ocupado durante el Bajo Imperio romano. A esta época corresponden varios recintos dispuestos en torno a una sencilla unidad doméstica, levantada con técnicas constructivas similares a las ya observadas. En sus inmediaciones se ha recuperado un abundante lote de cerámicas y objetos metálicos empleados en la vestimenta y adorno personal.

Evidencias materiales de época romana en los valles de Orduña y Ayala

Aloria es hoy por hoy el único yacimiento romano excavado en extensión en la vertiente cantábrica alavesa. Sin embargo no es el único conocido. Los hallazgos aislados procedentes de localidades actuales de los valles de Orduña y Ayala nos indican que gran parte de las mismas se encontraba ya habitada en la Antigüedad.

Un tipo especial de evidencia –por la información que reporta– la constituyen los epígrafes romanos. En la exposición citada se muestra una de las estelas funerarias conocidas en el entorno de la localidad de Llodio –dedicada a Lic(inia) Licoiom–, cuyo texto nos permite comprobar la pervivencia de un tipo de organización suprafamiliar indígena en época imperial romana.


Juan José Cepeda, Comisario de la Exposición

Euskonews & Media 181.zbk (2002 / 9-27 / 10-4)


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