Según
cuenta la historia, en el año 804, al inicio de la Reconquista, el obispo Juan
llega al valle de Valdegobía y encuentra en Valpuesta ( Vallis-posita ),
por estar en un valle rodeado de montañas) una pequeña iglesia abandonada, dedicada
a la Virgen. La reconstruye y establece allí su sede episcopal y un monasterio
de monjes inspirado en la Regla de San Fructuoso.
En
el valle de Valdegobía, se han encontrado restos prehistóricos y
yacimientos que demuestran la existencia de población en esta zona desde la Edad
del Hierro. Fue un fuerte enclave romano y visigótico. Existen en el valle cuevas
artificiales o eremíticas y enterramientos de los siglos VI y VII de comunidades
de ermitaños.