Urteko galdera

Eusko Ikaskuntzak topaketak burutu, eztabaidak bideratu eta ideiak partekatzeko hainbat gune eratzen ari den honetan, bi atal berri jarri ditu abian: “Urteko galdera” eta “Solasaldiak”. Lehenengoa, testu bezala azalduko da eta bigarrena ikus-entzunezko baliabideen bitartez. Bi atal horietan, ibilbide ospetsua izan duten pertsonen ekarpenak bilduko dira, gure artean pil-pilean dauden arazo eta erronken inguruan, bereziki gizartea, kultura, zientzia eta teknologia jorratuz. Hain zuzen ere, “Urteko galdera” urtero gai bat landuko duen tribuna irekia izango da.

Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos invita a participar en sus dos espacios de encuentro y debate, reflexión y opinión: “Urteko galdera” y “Solasaldiak”. En formato texto la primera y en soporte audiovisual la segunda, ambas secciones recogen aportaciones de personas de acreditada trayectoria en torno a problemáticas y a retos de actualidad relativos a la sociedad, la cultura, la ciencia o la tecnología. Más en concreto, “Urteko galdera” es una tribuna abierta donde cada año se aborda una pregunta decidida por la propia comunidad de autores/as y lectores/as.

2017

Zer da gizakia izatea gaur egun?
¿Qué es ser humano hoy?

Melania Moscoso / Profesora del departamento de Filosofía de los valores y Antropología Social

Melania MoscosoSe insiste desde la biología y desde las ciencias humanas que el hombre es una criatura incompleta, indeterminada y altricial, que difícilmente podría sobrevivir sin ese complejo entramado simbólico y material que llamamos cultura. Por esta razón se ha señalado que en lugar de fijarnos en las cualidades que lo hacen distintivo de otras criaturas como el lenguaje, haríamos bien en reparar en sus carencias y en su radical dependencia con el entorno natural, y con los otros humanos.

Hoy más que nunca el agotamiento de los recursos materiales y el desplazamiento masivo de las poblaciones como resultado de las guerras y la devastación del medio ambiente ha puesto sobre el tapete que uno de los grandes desafíos a los que nos enfrentamos es la necesidad de hacernos cargo de nuestro potencial destructivo como especie.

Todo ello, pone de manifiesto lo que la propia etimología de la palabra cultura siempre ha señalado, que la humanidad ha de ser cultivada, dada su fragilidad y la radical precariedad de nuestro estar en el mundo. La cultura deviene así cuidado de lo que somos y nos rodea, un estar en el mundo enraizado en el humus que nos hace humanos, la vulnerabilidad que nos constituye y que nos hace capaces de lo mejor y de lo peor.

Hannot Rodríguez / Euskal Herriko Unibertsitatea UPV/EHU, Filosofia Saila

Hannot RodríguezGizatasuna gaur egun: hausnarketa batzuk

Gaur egungo, XXI. mendearen bigarren hamarkadako gizatasunaren bereizgarriak zeintzuk diren azaltzea ausarkeria bat besterik ezin du izan. Auskalo gizakia zer den, izan gaur, atzo, edo herenegun. Noski, horrek ez du esan nahi gizakiari buruzko hausnarketak egin ezin direnik, eta ezta hausnarketa horien harira bereizgarri jakin batzuk identifikatu ezin direnik ere. Hori bai, beti ere eremu zehatz batzuei erreparatzen ari gatzaizkiela onartzen badugu—eta, hortaz, bestelako aukeraketa zilegiak egiterik badagoela onartuta. Izan ere, zeintzuk dira gizatasunaren ezaugarriak identifikatu eta azaltzeko aintzat hartu beharko genituzkeen dimentsioak? Biologikoak ote? Psikologiko edo kognitiboak? Sozialak edo kulturalak? Politikoak? Estetikoak? Eta horien guztien arteko harremanei nola heldu beharko genieke? Eta abar.

Hori alde batetik. Izan ere, eta saiakeratxo honen izenburuari lotuta, badirudi “gaur-egungo-gizatasuna” delako horretaz hitz egin dezakegula, eta, are gehiago, hitz egin beharko genukeela. Noski, gizakia ez da bat eta bakarra izan historian zehar. Garaiz-garai bereizi egin gaituzten ohitura, sinesmen, botere-harreman, edota ezagutza-maila desberdinak izan ditugu, eta horren gaineko kontzientzia badugu. Beste hitzetan esanda, ez dago gizaki izateko modu bakarra, eta hori historiak, denborak, erakusten digu.

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Juan Telleria / Doctor en Filosofía

Juan TelleriaEn términos políticos y sociales me gustaría poder seguir pensando que el ser humano es ese ser esencialmente racional capaz de solucionar los problemas de forma consensuada y dialogada. Y me gustaría poder seguir pensando que de esa capacidad se deriva cierto progreso político y moral. Pero tengo la sensación de que la realidad nos ha mostrado que ese no es el ser humano, sino la imagen idealizada del ser humano que ha permitido que nuestro optimismo y nuestras ilusiones no se apagaran hace ya un par de siglos, pero que, a su vez, ha legitimado y ocultado las complejas dinámicas de poder y dominación que en gran medida han dado forma al mundo actual. Paradójicamente, buscando nuestra libertad hemos acabado haciéndonos esclavos de nosotros mismos. ¿Es entonces el ser humano un ser que buscando su propia realización tiende a someterse a sí mismo? No sé si eso es el ser humano, pero sí me atrevería a decir que ese es el ser humano hoy.

A otro nivel de reflexión, si hago un esfuerzo por liberarme de los patrones y categorías desde los que habitualmente pensamos al ser humano y me pregunto, como lo hace un niño, sobre la propia existencia de los seres humanos, la realidad me parece el mejor cuento de ciencia ficción jamás escrito. Si no conociera a los humanos y me los explicaran, no me lo creería.

Bárbara Jiménez / Investigadora postdoctoral en Filosofía de la Universidad del País Vasco

Bárbara Jiménez

Pensar como humanos hoy consiste en apelar a la razón olvidada, una vuelta a la reflexión, a la conciencia, a la sabiduría. No es sino gracias a la estabilidad que el bienestar cognitivo nos proporciona que podemos actuar como humanos, esto es, con conciencia social, afecto y cohesión. Se trata de un grito de urgencia a la empatía, la concordancia y la solidaridad perdidas; una apuesta por la recuperación de la prudencia y la sensatez colectivas, interceptadas por las circunstancias de un tiempo adverso a nuestra prosperidad.

Parte de lo que significa ser humano hoy es conocer cómo llegamos a serlo. Busquemos, por ello, el deseo de recuperar la conducta social que evolutivamente nos ha hecho ser como somos hoy. Debemos, en cambio, moderar, equilibrar nuestra biología más individualista y competitiva para hacer frente a un egoísmo que nos es dado, acentuado éste por un contexto social que estimula al individuo, primando las particularidades, insistiendo en lo privativo, señalando la exclusividad.

El ser humano no logra ser consciente de sí mismo si no es gracias a sentirse parte de su todo, esto es, del entorno social. Reflexionemos, concienciémonos, recuperemos, entonces, esa conciencia sobre el bien hacer social que nos ha permitido llegar hasta la actualidad como seres humanos para mirar más allá de nosotros mismos, identificar la buena conducta y formar parte de ella.

Ser humano hoy, en definitiva, consiste en recordar que lo somos.

Michael Marder / Ikerbasque Research Professor of Philosophy at the University of the Basque Country

Michael MarderWhat Is Human Being Today?

Human being today is more of a mystery than ever before. Not because there is still much to be discovered about our genetic, physiological, social, and even psychological makeup, but, rather, because “the human” has been reduced to these and similar objective determinations. The information we collect about the functional and physical aspects of our genome or about the processes of decision-making condensed in algorithmic formulas cannot help us figure out who we are. In fact, exclusive reliance on such research may even hinder our quest for a self-definition by burying the meaning and interpretation of the human under a pile of pre-delineated answers, backed by empirical data and impervious to the questioning impulse.

A preliminary step toward quitting the impasse is reframing the question itself. Instead of “What is human being?” we should ask “Who is human being?”—a query better suited to the task of self-knowing. For twentieth-century German philosophers Martin Heidegger and Helmuth Plessner, as well as for the existentialist tradition in France, the human is, precisely, a being who can put itself in question and who, inquiring “Who am I?”, does not quite arrive at a final answer. The risk inherent in the existentialist stance, however, is getting lost in the depths of individuality and wandering in the labyrinths of an identity that verges on an abstract ideality, detached from what we a little misguidedly call “nature”.

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