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2016

Zer nolako hezkuntza eredua nahi dugu kultura humanistikoa eta zientziaren arteko banaketa ezabatzeko?
¿Qué modelo educativo necesitamos para eliminar el divorcio actual entre la cultura humanística y la científica?

Natalia Ojeda / Catedrática de Psicología. Universidad de Deusto

Natalia OjedaCaemos en la tentación de ignorar con demasiada facilidad que prácticamente todas las ciencias tienen como finalidad última la mejora de la calidad de vida del ser humano. Ignorar ese vínculo entre lo científico y lo humanístico otorga a la sociedad un modelo mutilado que se refleja en algunas de las carencias de la sociedad actual. ¿O qué buscamos realmente cuando inventamos una fórmula matemática de predicción del tiempo atmosférico, cuando examinamos el cerebro de un grupo de pacientes, conseguimos el desarrollo de un software que pone en comunicación a personas o que sirve para mejorar la precisión con que un robot participa en una intervención quirúrgica?.

Integrar  la formación humanística y científica no es un modelo que sea posible sino que ya existe.  Existió por ejemplo cuando en las antiguas licenciaturas las asignaturas del primer y en parte, del segundo año (de seis) se destinaban a contenidos transversales de diferentes materias como la pedagogía, la filosofía o la antropología, aunque la licenciatura fuese en psicología. Permitía no sólo una formación complementaria sobre las necesidades del ser humano, sino mejorar el entendimiento y el enfoque de otras disciplinas profesionales con las que nos veíamos en la necesidad de colaborar durante nuestra vida laboral motivadas por la creciente, y a mi juicio acertado, enfoque inter/multidisciplinar.

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María Silvestre Cabrera / Profesora de la Universidad de Deusto e Investigadora Principal del Equipo Deusto Valores Sociales

María Silvestre CabreraNo va a ser tarea fácil eliminar el divorcio existente entre la cultura humanística y la científica porque expresiones como “ser de Letras o de Ciencias” están muy interiorizadas en nuestra sociedad y no solo recogen la división existente en nuestro modelo educativo, sino que definen identidades personales: personas que se consideran de Letras y personas que se consideran de Ciencias y que, a partir de dicha identidad, justifican el desconocimiento de todo lo que, a priori, sería ajeno a su área de conocimiento. La división establecida entre las diferentes áreas de conocimiento es negativa puesto que estas se necesitan mutuamente para conseguir una aprehensión integral de los procesos, sistemas y estructuras sociales que nos rodean. Además es un problema la clara minusvaloración que recibe la cultura humanística. La excelencia se reserva para la cultura científica. No es algo poco común que si en un aula alguien destaca académicamente su familia e incluso su profesorado, consideren una pérdida si esa excelencia no se invierte en la cultura científica, como si la cultura humanística se nutriera de despojos. Sin embargo, cuando las Universidades escogen a quien honrar con doctorados honoris causa, suelen encontrar más y mejores candidatos (casi siempre hombres… pero esa es otra reflexión… aunque no tan ajena ni distante) en la cultura humanística.

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Euskampus / Campus of International Excellence

Euskampus“Existe una  inadecuación cada vez más amplia, profunda y grave entre, por un lado,  nuestros saberes desarticulados, parcelados, y compartimentados y por el otro,  las realidades o problemas cada vez más pluridisciplinares, transversales, multidimensionales, transnacionales, globales y planetario” [1]

Desde Euskampus, pensamos que hay una conciencia muy extendida sobre la necesidad de profundizar sobre el significado de lo transdisciplinar y su capacidad para transformar nuestra forma  de generar conocimiento: determinados retos precisan una convergencia radical  de disciplinas, que  genere ámbitos comunes a todas ellas.

Estos espacios de convergencia provocan la creación y transformación con nuevos marcos conceptuales y metodológicos, que ninguna disciplina pueda reclamar como propios o exclusivos.

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Maider Pérez de Villarreal / Vicedecana del Grado de Maestro de Educación Primaria. Universidad Pública de Navarra

Maider Pérez de Villarreal¿Ciencia o letras?

Esta pregunta carecería de sentido, si no hubiera existido y aún persistiera ese precipicio que separa el humanismo de la ciencia, fomentado por una educación tradicional y conductista que ha subsistido hasta nuestros días y que promocionó al producto final y al alumnado “de diseño para el sistema productivo”, en detrimento de las letras y el alumnado “creador y crítico”. Ante la actual crisis económica, de valores y de modelo productivo, nos planteamos qué es lo que hemos ido dejando en el camino del aprendizaje y del desarrollo como seres humanos.

Aún recuerdo en mis años juveniles de instituto, cuando nos preguntaban, ¿y tú qué eres, de Ciencias o de Letras? Y parecía obligatorio tener que elegir entre ambos, provocándonos el intuirlos como un matrimonio mal avenido, algo así como si aun niño tuvieran que darle a elegir entre irse a vivir con un padre o una madre tras un divorcio. Recuerdo mi estupefacción en esos momentos, el pensar que se me daban mejor las letras, pero que me gustaban los animales y la naturaleza, y que en algún momento tendría que elegir entre ambas predilecciones. Y no me gustó tener la obligación de elegir uno u otro. Es más, los niños y niñas que obtenían buenas notas parecían predestinados a las ciencias, mientras que aquéllos cuyas notas eran medias o mediocres, se tenían que conformar con las letras y convivir con ese sentimiento implícito que conllevaba ser “estudiante de segunda”.  Me sentía un ser raro por gustarme ambos y por no tener tan clara mi vocación de letras o de ciencias. ¿Por qué no podían convivir ambas vocaciones? En mi caso, suponía diseccionar una parte de mi cerebro sediento de conocimiento y sólo poder elegir la evolución y desarrollo en la parte elegida. Algo así como inutilizar una parte para desarrollar sólo la otra.

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