Euskampus / Campus of International Excellence

Euskampus“Existe una  inadecuación cada vez más amplia, profunda y grave entre, por un lado,  nuestros saberes desarticulados, parcelados, y compartimentados y por el otro,  las realidades o problemas cada vez más pluridisciplinares, transversales, multidimensionales, transnacionales, globales y planetario” [1]

Desde Euskampus, pensamos que hay una conciencia muy extendida sobre la necesidad de profundizar sobre el significado de lo transdisciplinar y su capacidad para transformar nuestra forma  de generar conocimiento: determinados retos precisan una convergencia radical  de disciplinas, que  genere ámbitos comunes a todas ellas.

Estos espacios de convergencia provocan la creación y transformación con nuevos marcos conceptuales y metodológicos, que ninguna disciplina pueda reclamar como propios o exclusivos.

La colaboración transdisciplinar requiere formación específica

Sólo tenemos que mantenernos alerta a las distintas voces que de forma simultánea coinciden en su pronóstico para el diseño de las universidades del futuro, del modelo de educación que está por llegar, ya que éste responde a una necesidad evidente: la transdisciplinareidad de la investigación, el cruce y colaboración entre disciplinas para afrontar problemas reales de nuestra realidad. Dicho cruce, transdisciplinareidad, tendrá que pasar necesariamente por un cambio estructural desde los cimientos del modelo de educación actual, esto es, habrá que replantear la división actual entre cultura humanística y cultura científica, para que unidas, interrelacionadas, interactuando y beneficiándose mutuamente del saber de cada una, produzcan un resultado poliédrico, completo, multicolor (entendiendo por colores las distintas disciplinas). Ahí van algunos ejemplos:  Christine Ortiz, decana durante seis años de estudios de posgrado del MIT-aboga por ” una universidad ” sin carreras, sin departamentos». ¿Y por qué la sustituimos? La propuesta es que los estudiantes trabajen en problemas reales, problemas prácticos, problemas difíciles, una universidad guiada por retos.[2]

En ese nuevo modelo de universidad regida por retos, los cursos combinan habitualmente, arte, humanidades y ciencias. La vida de verdad suele ser así. Hay una apuesta por los campos interdisciplinares y las disciplinas de frontera.

De igual manera, según se recoge en las conclusiones del Congreso de Investigación en Innovación educativa, celebrado el pasado 25 de mayo 2016 , en concreto en el World Café se puso de manifiesto la necesidad en aumentar el trabajo en competencias relacionadas con la sostenibilidad, y en general sobre la necesidad de compromiso con la transformación del mundo y más concretamente, a nivel de grado, se propone generar proyectos de trabajo reales para comprometer al alumnado, fomentando la interdisciplinariedad ofreciendo soluciones interdisciplinares.

Un destilado con denominador común, preparemos alumnos con un perfil transdisciplinar que atienda a retos reales del mundo real, donde los problemas y las necesidades no siempre son definidas por una sola disciplina, sino que muestran matices y detalles que engarzan con ese perfil transdisciplinar.

Parafraseando a la Profesora Lourdes Vilardón Gallego, “la política científica debe promover la investigación que suponga la colaboración de distintas ciencias con un objetivo común y que tenga impacto social, es decir, que aporte un conocimiento que permita mejorar la vida de todas y cada una de las personas. El planteamiento de las competencias genéricas como metas de aprendizaje integradoras, requiere unos planes de estudios flexibles, no fragmentados. Habría que reconsiderar la conveniencia de organizar los currículos en materias, módulos y, sobre todo, asignaturas, ya que esta parcelación puede dificultar la integración entre distintas disciplinas y áreas. Un plan de estudios integrado requiere que el profesorado funcione como un equipo. Además, las competencias se desarrollan a través de metodologías didácticas comprehensivas, que favorezcan aprendizajes interdisciplinares y transferibles. Deberían plantearse a los estudiantes retos cognitivos para cuya resolución se requieran aprendizajes de diferentes ámbitos y disciplinas, por medio de tareas tales como proyectos, problemas, casos, investigación, servicio a la comunidad, entre otros.”[3]

Además, la ciencia en sentido amplio se beneficia de las ciencias a través de lo que se denomina inter y transdisciplinariedad. La conjunción de diferentes puntos de vista y saberes permite construir más eficazmente el conocimiento, es decir, comprender mejor y más profundamente la realidad. En palabras de Kandel (2007, p. 362), premio Nobel de medicina, “lo que un científico indaga en un experimento en buena medida está determinado por el contexto intelectual en el que se mueve. Hay pocas cosas más estimulantes que introducir en una disciplina una nueva manera de pensar procedente de otra disciplina”.

En Euskampus, promovemos ese espíritu transdisciplinar con We love transdisciplinarity maite dugu!, desde la iniciativa que vio la luz este mismo año 2016, un ambicioso y revolucionario punto de encuentro participativo y práctico orientado a  comprender entre todos y todas qué es la transdisciplinariedad y cuál es su sentido (además de sus barreras) en el trabajo académico e investigador en contexto específico de UPV/EHU. Queremos idear, articular, favorecer y estimular el desarrollo de proyectos de colaboración transdisciplinar.

Pero  ¿cómo re-construimos el modelo de educación actual para borrar la separación que existe entre la cultura humanística y la cultura científica? Logrando una transdisciplinaridad desde la base de educación.  Esto pasaría por converger en mayor medida las opciones actuales en Educación Secundaria Obligatoria, por diseñar un modelo  educativo más integrado y menos dividido entre culturas, haciendo una única cultura e incorporando carga curricular transdisciplinar en cada grado, abriendo la posibilidad de colaboración entre grados para proyectos comunes transdisciplinares que respondan a necesidades reales de nuestra vida real.  ¿Acaso , a modo de ejemplo, no podríamos ofrecer a estudiantes de ingeniería la posibilidad de optar por asignaturas ofertadas en el grado de antropología social de cara a que en el diseño de soluciones tecnológicas para el hombre se tuvieran en cuenta los distintos perfiles de usuarios para ofrecer soluciones a medida? Para reflexionar….


 

[1] Edgar Morin. La Mente Bien Ordenada: Repensar La Reforma, Reformar El Pensamiento. Barcelona:  Seix Barral, 2002.

[2] Cuaderno de cultura científica: Una universidad guiada por retos, Jose Ramón Alonso

[3] Educar para la cultura. Cultura para educar, Lourdes Villardón Gallego / Catedrática del Dpto. Didáctica y Desarrollo Curricular (Universidad de Deusto)

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