Raquel Cascales / Profesora de Antropología y Ética de la Universidad de Navarra

Raquel CascalesConocer al ser humano nunca ha sido una cuestión sencilla, pero hoy esta cuestión no sólo es más difícil sino también más acuciante, puesto que desde algunos ámbitos se está queriendo superar la idea de “ser humano”. Habría que decir que no sólo la “idea” sino al propio ser humano.

Cada vez están alcanzando más difusión entre nosotros las ideas del movimiento transhumanista. Los transhumanistas consideran al ser humano como un ser imperfecto y defienden que tenemos el imperativo moral de mejorarlo a través de la ciencia y la tecnología. Las imperfecciones o taras a las que se refieren cuando miran al hombre son sobre todo a que su condición biológica es defectuosa, ya que su capacidad intelectual es limitada, se cansa, enferma, envejece y muere. Además, consideran que la evolución no ha preparado al ser humano para el mundo contemporáneo, con sus angustias y sus exigencias.

Por todo ello el transhumanismo trabaja especialmente en tres campos: 1) superinteligencia, que consiste tanto en la potenciación de nuestra inteligencia como en el desarrollo de la inteligencia artificial de las máquinas. 2) superlongevidad, que consiste en el desarrollo de mecanismos para alargar la vida, ya sea por medio de la ralentización o paralización del envejecimiento, ya sea por la regeneración celular o transposición de la conciencia a un sistema informático en el que “seguir viviendo” (algunos, como R. Kurzweil, fanfarronean con alcanzar la inmortalidad para 2045). 3) Superbienestar, que tiene como fin eliminar el sufrimiento en la vida a través de medicamentos o de manipulación genética, como sugiere el abolicionista David Pearce.

Lo que busca el transhumanismo con la incorporación de todas estas transformaciones es superar la propia condición humana. De la misma manera que el homo sapiens superó a otras especies que desaparecieron, la nueva especie posthumana nos dejará a nosotros atrás. En los posthumanos o seres singulares ya no habrá diferencia entre cyborgs (seres humanos que incorporan tecnología en su cuerpo para potenciarlo o superar sus límites) y androides (robots en los que se incorporan facetas humanas como inteligencia, emociones o autonomía).

El transhumanismo desea abanderar la mejora del ser humano y, dicho así ¿quién se opondría a “mejorar”? Todo el mundo desea acabar con las enfermedades, tener mejor calidad de vida o vivir más años. Pero me parece que la cuestión es si este planteamiento pone en juego nuestra propia condición de “seres humanos” y si entonces se puede seguir hablando de “mejora”. Aunque pudiera parecer lo contrario, el transhumanismo tiene una visión muy pesimista y mecanicista de lo que es el ser humano, por eso considera que basta con modificar los genes para ser feliz o que la libertad se reduce a un mero enlace de circuitos.

Por supuesto,se podrían mostrar las repercusiones sociales, políticas, económicas, medioambientales y emocionales que tienen las propuestas transhumanistas. Pero me parece más significativo señalar que donde unos ven taras otros ven la posibilidad de un mayor desarrollo humano. A. Maclntyre ha señalado cómo es nuestra precariedad biológica la que nos convierte en seres dependientes, especialmente en algunas fases de la vida, pero precisamente esa dependencia es la que nos lleva a desarrollar las virtudes en el trato con los demás. Esa misma precariedad conlleva que no estemos determinados y podamos desarrollar nuestra libertad y podamos mejorarnos con nuestras decisiones. El ser humano es un ser fantástico, con gran capacidad de reflexión y amor, pero para desarrollar esas facetas, debe no renunciar a ser libre, debe no renunciar a ser humano.

El transhumanismo, al presentarnos una posibilidad utópica de aquello en lo que se podría convertir el ser humano, consigue que nos volvamos a plantear qué es hoy. Pienso que aunque el ser humano sea un misterio es, precisamente, el único ser al que le va la vida en esa pregunta.

0 pensamientos en “Raquel Cascales / Profesora de Antropología y Ética de la Universidad de Navarra

  1. Nuria Valles

    Sencilla y clara exposicion. Gracias por dejar espacio para la libertad. Sin ella, que podria aportar el arte a la persona humana? No solo un ornato, sino un espacio verdaderamente personal.

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    1. Raquel Cascales

      Muchas gracias por tu comentario, Nuria. Planteas un tema muy interesante acerca de la relación entre la libertad y el arte. ¿Es el arte una muestra de la indeterminación humana? Hoy en día también están creando robots que pueden componer música o, incluso, literatura. Efectivamente, los robots pueden analizar las estructuras necesarias y realizar combinaciones algorítmicas sorprendentes. Sin embargo, ¿de qué les sirve a ellos hacer eso? Podemos programarlos para hacer las combinaciones más bellas, pero al final sus creaciones las disfrutaremos nosotros, no ellos. Gracias de nuevo, Raquel.

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